Diseñar el espacio público para una movilidad versátil

Estamos entrando en una nueva era basada en el análisis en profundidad del comportamiento del público y de los factores sociales subyacentes. Hoy en día, el espacio público se comparte cada vez más entre varios tipos de usuarios, con un número creciente de carriles bus y bici, así como la aparición de patinetes eléctricos, monociclos eléctricos y pequeños vehículos autónomos de reparto. Por tanto, existe una necesidad imperiosa de aumentar el número de plazas de aparcamiento para bicicletas en los espacios infrautilizados y apartados de nuestras ciudades. También debemos optimizar la señalización y la identificación de estas zonas y probar nuevas formas de refugios y servicios. Además, cualquier plaza adicional de aparcamiento para bicicletas sin anclaje puede utilizarse perfectamente para bicicletas privadas (a diferencia de las estaciones de anclaje, que solo pueden usarse con bicicletas ancladas).

Wheelskeep: aparcamiento vigilado

Dado que el contexto medioambiental, sanitario y social exige un cambio rápido hacia la movilidad blanda, un elemento clave es identificar y eliminar los obstáculos que desaniman a las personas a empezar a usar la bicicleta. Y el aparcamiento es precisamente uno de esos obstáculos. No faltan soluciones de aparcamiento para bicicletas; solo necesitamos desplegarlas de forma más amplia. Y debemos recordar siempre que, al igual que las bicicletas que las utilizan, esta infraestructura también debe mantenerse y cuidarse para ofrecer un servicio fiable y seguro.